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The Magazine /  Manifiesto

Todo lo que 

Conlleva

Cordelia Garza

Hasta hace unos años teníamos una vida cómoda y bastante resuelta en Dallas. Una rutina conocida, una casa, una ciudad que ya entendíamos de memoria. Fue en plena pandemia, justo cuando el mundo se había puesto en pausa, que empezó a tomar forma la idea de The Ėditure.

Para construirlo de verdad había que moverse. Tomamos la primera decisión grande: dejar Dallas y mudarnos a Monterrey, porque desde México íbamos a poder armar mejor la infraestructura y los equipos que un proyecto así necesita. Dicho en una frase suena de lo más lógico. Vivirlo fue otra cosa.

Mudar a una familia entera no es cambiar de dirección y ya. Cambiamos de escuela, de amigos, de idioma, de país. Para las niñas, sobre todo, no fue menor  dejar lo conocido a esa edad nunca lo es. Se dice rápido y se hace lento, a fuerza de días. Los años en Monterrey fueron de arremangarse. De construir desde abajo, equivocarse, rehacer. No estaba todo claro ni salía siempre bien, pero ahí seguíamos, con la cabeza puesta en sacar la cosa adelante.


Less Noise Better Choices


Still dreaming still doing


Después vino la segunda mudanza. The Ėditure necesitaba estar donde las cosas pasan de verdad  cerca de las marcas, de los artistas, de la comunidad que vive los productos que yo iba a curar , y para eso no había mejor lugar que Nueva York, una ciudad que ya quería de lejos desde hacía años. De todos los cambios, este fue el más difícil; no por la distancia, sino por todo lo que implica volver a empezar cuando creías que ya habías empezado.

Con el tiempo entendí algo de mí: que no soy de las que construyen lo que les importa desde la comodidad. Lo cómodo no me alcanzaba para hacer esto; tenía que acercarme a donde la cosa vive de verdad, aunque eso significara desarmar la vida y volverla a armar más de una vez. Cada mudanza tuvo su precio, y lo pagué completo.

Over time I understood something about myself: I’m not someone who builds what matters to her from a place of comfort. Comfortable wasn’t enough to do this; I had to get close to where the thing really lives, even if that meant taking my life apart and putting it back together more than once. Every move had its price, and I paid it in full.

Today, on the other side of all those changes, I miss things about each place — you always miss something. But I’d do it again. The project that pulled us out of our comfort began as an idea in the middle of the pandemic, and step by step it brought us here.