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 MHOTIF

Marca Mexicana 

Sobre Mohtif

Mohtif crea objetos de resina y níquel para la mesa y el hogar, todos hechos a mano en México. Cuencos, bandejas, cajas, tablas: piezas para servir, para poner la mesa, para tener a la mano cuando vienen visitas. Lo primero que sucede cuando alguien los ve es que pregunta de qué están hechos, y luego extienden la mano para tocar. Pesan menos de lo que esperarías; te preparas para algo sólido y lo que recoges es ligero, suave, fácil de usar todos los días, y la mayoría de las personas nunca ha sostenido una pieza de resina antes. Ese pequeño momento de descubrimiento, acercarse a algo en la casa de otra persona solo para averiguar qué es, es prácticamente el punto.

La marca comenzó casi por accidente. Priscila y Paola estaban vendiendo vino en tablas de madera de parota y, con el tiempo, se dieron cuenta de que a la gente le gustaban más las tablas que el vino. Comenzaron a agregar un pequeño detalle de níquel una media esfera, al principio y ese pequeño toque terminó convirtiéndose en el corazón de todo. Hoy es la firma de la casa: insectos de níquel incrustados en la resina, pequeños bichos que alguien con buen ojo detecta de inmediato y que son la parte más difícil de lograr. Hacer que dos materiales tan diferentes se complementen bien no es nada obvio, y ahí es exactamente donde se muestra la artesanía.

Lo que distingue a Mhotif es que no produce en masa, incluso ahora que trabaja a un volumen real. Las pequeñas variaciones en cada pieza se tratan como parte de su personalidad, no como algo que ocultar. Pero hay una línea firme: si una pieza sale con burbujas, con algo que atrae la mirada de la manera equivocada, o con níquel mal terminado, se rehace incluso cuando eso cuesta más tiempo y más dinero. Y los talleres y artesanos detrás de cada objeto no son proveedores intercambiables; desde el principio, la decisión fue que crecerían junto a la marca. Hoy, más de ocho familias dependen de Mhotif, entre plateros, artesanos y las personas que mantienen todo en funcionamiento.

That mix of artisanal technique and current design is what lets the pieces fit into a contemporary home without looking too traditional or purely decorative. They connect most with the person who notices details and likes to surround herself with objects that have personality: the one who opens her house to host, who loves to spoil people, who gives the perfect gift because she actually took the time to find it. They don't change anyone on the outside. What changes is smaller and more real  a table that looks beautiful, a set of serving trays everyone's going to compliment when friends come over that quiet pride of pulling it off without much fuss.


En la tienda recuerdan a una clienta que, durante años, fue parte de la vida de la marca: venía por cualquier excusa, traía a sus amigos, enviaba gente hacia allí. Un día armó un conjunto de tazones y bandejas para el cumpleaños de su hermana, mencionó que estaba a punto de irse de viaje y luego dejó de venir. Algún tiempo después, su hermana entró para decirles que Ofelia había fallecido. Dijo que pasar por Mhotif le daba paz porque le recordaba a ella, y que guardaba ese regalo con enorme ternura. Es el tipo de cosa que no ves venir cuando haces objetos para la mesa: que terminan entrelazados en los cumpleaños, bodas y recuerdos de las personas, ocupando un lugar mucho más grande de lo que jamás parecieron pedir.

Con más de una década de existencia, con dos tiendas en México y un pop-up en Nueva York, Mhotif sigue construyéndose de la manera en que comenzó: observando, escuchando, probando nuevos materiales y acabados, y apostando por lo hecho a mano y por las personas que lo crean en un mundo que casi siempre recompensa lo contrario.



Entrevista Mohtif